Prensa

18/05/2014 13:27Juan Pablo Bertazza

Atlas de los cuatro vientos

LA ESCRITURA DE POESÍA ES, ACASO, EL INTENTO DE REFUNDAR LA ORIENTACIÓN DEL MUNDO: PLANISFERIOS ALTERNATIVOS QUE NO REPRODUZCAN LAS TRILLADAS HEGEMONÍAS DEL ORBE, ATLAS QUE INCLUYAN MUNDOS EXTINTOS O PERDIDOS O INVENTADOS COMO LA ATLÁNTIDA Y GUÍAS FILCAR QUE ENSEÑEN A PERDERSE EN UNA CIUDAD, COMO RECOMENDABA EL GRAN WALTER BENJAMIN. 
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En definitiva, exprimir lo máximo posible las palabras hasta que la desorientación sea tan grande que sólo sea posible encontrar otro sentido. Con esa idea en mente parece haber confeccionado su Atlas de los cuatro vientos la joven poeta Ana Lema, que ya había publicado un libro llamado Mapas y que, en su propio nombre, parece cargar estas cuestiones: en astronomía, de hecho, el analema (del griego “pedestal de un reloj de sol”) es la curva que describe la posición del Sol en el cielo si todos los días del año se lo observa a la misma hora del día y desde el mismo lugar.

“Amo perderme en las ciudades de otros/ partidas por costumbres y lenguas exilias” dice Lema en el poema “Atlas maltrecho” donde propone una poética del refugio, una búsqueda frenética de los márgenes de aquellos pocos sitios seguros que quedan, precisamente, porque no figuran en el mapa. 

Y, por supuesto, en estos tiempos los mapas parecen hacer referencia, sobre todo, a Internet y sus voraces buscadores. 
Ciudades descriptas por sus más mínimos detalles (Salamanca, Madrid, Buenos Aires), y en el centro literario Roma como emblema insoslayable que conduce a todos los caminos de la perdición, transfiguraciones del sentido de la orientación (en lugar de puntos cardinales, por ejemplo, está el punto ordinal del orden de la fila en el colegio) y servicios meteorológicos que no dan abasto a la hora de anticiparse a los constantes movimientos del ánimo se dan cita en este libro anfibio. 

Porque Atlas de los cuatro vientos consta de una parte que describe y observa y la otra bien verbal que ofrece un conjunto de recomendaciones para no morir, para no extraviarse en el intento de perderse. 

En todo caso, existe una doble fuerza, una doble valencia en estos poemas de largo aliento que, al igual que las teorías de Einstein (hay de hecho un poema llamado “annus mirabilis”) entrelazan tiempo y espacio, es decir, experiencia y sentido de la orientación.


Atlas de los cuatro vientos
Ana Lema
Segismundo
44 páginas
 http://www.telam.com.ar/notas/201405/63615-atlas-de-los-cuatro-vientos.html
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TOPOGRAFÍA DE LA DESESPERACIÓN
POESÍA: Mapas, de Ana Lema

                                                                                         

Por Pedro Colángelo 1

        En la convulsionada década de 1930, el poeta (ex) surrealista francés Paul Éluard sostenía que la poesía debe "hacer ver"; claro está que se estaba refiriendo a cierto compromiso ético-ideológico, pero esa afirmación encierra fragmentos de universos que merecen ser visitados: pequeños mundos expresados mediante la estética. Esta estética, esta "percepción de lo bello", encierra toda explicación del arte; por tanto el "hacer ver" de Éluard es una invitación al ritual del ejercicio estético.
       
Más allá de estilos y de propósitos, la poesía es la expresión literaria que más y mejor se esfuerza en poner de manifiesto la forma por sobre el fondo, en utilizar el factor estético por sobre el contenido. Por supuesto que no prescinde de la emoción ni de significado: emoción en cuanto a sucesión armónica; significado en cuanto a cohesión discursiva. En el caso particular de Mapas, Ana Lema utiliza (conscientemente o no) una figura de "doble viaje": el primero, real, queda de manifiesto en las citas geográficas; el segundo, el viaje poético, justamente en el racconto melancólico de sensaciones.
Portada de Mapas
       Mapas está hábilmente dividido (o unido por) en tres partes: en "El despegue", el inicio del viaje, se agrupan los poemas que mejor huelen a temporalidad; aquí los nacimientos y las caídas adoptan la forma de callejón sin salida. "Si éramos felices no lo notábamos", se deja leer por allí, como culminación de la nostalgia, como funeral de tiempos que se han ido. Esa misma afirmación se desprende del "y nuevamente comprendo, sí tarde ..." o a lo largo de las secuencias de "El parque de las escondidas", donde lo inevitable, el tiempo que insiste en irse, se despoja de toda esperanza de continuidad. Claro que hay un antídoto, puramente formal, y está constituido por la utilización del presente, como si la observación se detuviera con insistencia en un tiempo que pretende ser inquebrantable.
       "Qué horrible es estar triste. Y los poetas creen lo contrario", escribió alguna vez Raúl González Tuñón como bello resumen del oficio de escribir versos. Y es cierto (lo asumió Edgar Allan Poe en su Filosofía de la composición), el mejor tono que le cae al poema es el de la melancolía. Y Ana Lema así lo entiende "porque el agua no huele a río, sino a sed".
        
La segunda parte "La caída", que equivale al regreso, son pequeños mosaicos, fotografías en prosa con aires que recuerdan unas veces a Baudelaire, y otras a Ginsberg. La observación se fija en pequeñas historias, fragmentos urbanos que, a pesar de la visión de la espectadora (la propia autora), se afanan en preservarse de un completo pesimismo: "... el mundo es tan feliz en esta noche de glamour".
        Quizás el punto débil de Mapas haya que buscarlo por el lado de la puntuación, a veces confuso ("Y éramos felices, sí lo preferimos"), aunque el aparente desorden obedezca tal vez, a la manera de Ginsberg, a la intención de multiplicar los significados de los poemas.

Fotografía de Ana Lema. Por Steffan L. Jones
        Por último, Mapas se cierra con "La secuela", un catálogo no demasiado feliz de frases (con ligero aroma a aforismos) a las que cuesta encontrarles cohesión poética. Este abecedario, sin embargo, incluye ciertos hallazgos estéticos de gran valía, como "c) Cánticos cristianos olvido. Mi memoria deshecha lo inútil (aunque sólo si lo detecta)" o "t) Tibios tus indicios luminosos en las prematuras tarde fueguinas, cuando el tiempo se abstenía de correr".
        Más allá de gustos particulares y críticas puntuales (ya hicimos referencia a la puntuación), estos Mapas se dejan ver como una unidad, como un todo al cual la ausencia de alguna de sus partes dejaría en estado de orfandad. Esta obra, primera edición en libro de Ana Lema, invita con entusiasmo a conocer su mundo poético y -paradoja- a mirar con optimismo una próxima incursión a los terrenos del verso.


Notas:                      http://www.omni-bus.com/n2/mapas.html

1.Periodista argentino y Licenciado en Comunicación Social.
Texto, Copyright © 2005 Pedro Colángelo
Fotografía, Copyright © 2005 Steffan L. Jones
Todos los derechos reservados
Copyright © 2004 - 2005 La Mirada Malva A.C.
Prohibida la reproducción de cualquier parte de este sitio web sin permiso del editor. Todos los derechos reservados

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04 Lema


Entrevista  en Revista Agulha (Jornal de Poesía (Fortaleza, Brasil)




                 
            banda hispânica          
Por Floriano Martins (*)   
Floriano Martins: ¿Cuáles son tus afinidades estéticas con otros poetas hispanoamericanos?
Ana Lema: Me interesa muchísimo la escritura de Luisa Futoransky (argentina, desde hace más de cuarenta años radicada en el exterior). Por dos motivos concretos:  la agudeza de sus textos y la simpleza (aparente) de su lenguaje

F.M: ¿Cuáles son las contribuciones esenciales que existen en la poesía que se hace en tu país que deberían tener repercusión o reconocimiento internacional?
A.L: Creería que existe una cierta línea de escritura que rescata su cultura, bajo distintas formas, un aporte digno de ser transmitido.   

F.M: ¿Qué impide una existencia de relaciones más estrechas entre los diversos países que conforman Hispanoamérica?
A.L. : El tema es bastante complejo y en mi opinión,  la separación cultural parte de factores netamente políticos, minuciosamente desarrollados, y desde hace años expandidos, bajo la forma de la penetración cultural, que acarreaba consigo la idea de que los países imperialistas tenían la clave de la cultura “elevada”. 

Sin embargo, y con el paso de los años creo que esta idea está mutando en pos de la difusión de la poesía de cada país con sus propias características, como un volver a las fuentes. 

Posiblemente el hecho de que muchas de las sociedades hispanoamericanas tocásemos fondo facilitó la germinación de este fenómeno que implicó un mirar hacia adentro, un comenzar a explorar lo que tenemos, nuestras propias realidades, logrando ser menos permeables a lo que existe o se produce en otras culturas no hispanoamericanas.

* ©Floriano Martins (editor de la Revista Agulha, coordinador editorial de: jornal de poesia, banda hispânica

                        _______________________    
DIARIO IL MATTINO (ITALIA)
Mirada Malva Sobre la muestra Senza Rumore (Castel Dell 'Ovo, Napoli,Italia) 





Letralia, Tierra de Letras           Año XVIII • Nº 298
7 de abril de 2014 
Cagua, Venezuela  

Poemas
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Gàidhlig

Comparto clase de fotografía con un escocés
de los tantos que combatieron en Malvinas.
Atragantado le quedó venir
justo del país contrera en la escaramuza.

Me observa con minuciosa obsesión.
Por el ochenta y dos estallaba la guerra
y yo cumplía nueve.

En el coro del colegio nos hacían entonar la marcha a las islas.
Las estrofas sabían a quimera marcial.
Entonces, con la colimba todavía obligatoria
los de dieciocho andaban con el corazón en la boca
y sus madres rezaban a cuanto santo más o menos creíble aconsejaban
con la esperanza de que sus pichones se libraran de ser carne de cañón.

El primer round arrojó una diz de victoria local
errata mediante
el reino se instalaba en las islas
hasta hoy.

Patriada malentendida
empezada por casa.
Rosario de tormentos
sucedieron
indistinto si las huestes venían del sur o el norte
si a todos les quedaría sellado el corazón.

Me pregunto si el escocés
con quien nos miramos de soslayo
estará tan convencido como yo de que no existen vencedores ni vencidos,
apenas resabios de amargo desatino.

Ritual

La mujer que sonríe dispone su partida.
Lenitivo aliento casi indescifrable su plegaria íntima.

Cómplice la muerte
se agazapa entre sus pliegues.

Las campanillas del jardín velado han replegado sus pétalos.
Mudez, la negrura avanza para apresarlo todo.

Shared aims

Atraviesan el hielo seco los lobos arrastran, en su desesperación, hambruna.
Sólo con suerte hendirán su hocico entre las vísceras de alguna presa incauta.

Sabido que matar es, para las fieras, garantía de subsistencia.
En desmedro de la especie humana,
aquellos que matan para compensar los caprichos del ego.

Probado que la razón no siempre privilegia.

Atlas maltrecho

Amo perderme en las ciudades de otros
partidas por costumbres y lenguas exilias.

Amo también deambular por sus rincones,
a menudo,
proscritos para los viajeros
por los centros locales, de turismo.

Entre paréntesis, no ha de ser casual
que justo en esos márgenes
agrietados por el abandono
mi desarraigo duela un poco menos.

Trajinar botánico

La planta cuando mustia pierde poco a poco
su esencia y, acto seguido, perece.
Algo parecido sobreviene a las personas
cuando en sus vidas asola el fracaso y la decepción.

Entonces, trajinar a contramano
como el chevallier d’épées del tarot,
esgrimiendo el filo
embestir al enemigo y tirria mediante, embucharse el temporal.

Pergamino es una ciudad al noroeste de Buenos Aires.
Plantada en una hondonada acoge espíritus y dogmas diversos.
No es extraño que en sus jardines
prevalezca una vegetación mustia.


http://www.letralia.com/298/letras12.htm


Revista Ñ - Clarín

Revista de Cultura

                                            LiteraturaMartes 09 de febrero de 2016, 19:49hs


La poesía toma la ciudad

Estéticas y autores mexicanos. El Festival de Poesía, que se realiza en bares, plazas, el subte y también en la Feria, recibirá un importante grupo de poetas aztecas. Aquí, un recorrido para poder acercarse.

POR ANAHI MALLOL


Convocado bajo la doble advocación de T. S. Eliot (“Abril, el más cruel de los meses. Hace que nazcan lilas en la tierra muerta”) y Nicanor Parra (“Poesía es todo lo que se mueve. Todo lo demás es prosa”), poetas disímiles si los hay, el X Festival Internacional de Poesía –en el marco de la Feria del Libro– se presenta como un espacio plural y coral que permitirá escuchar a poetas de distintos lugares y distintas estéticas.
Con la presencia de países que no habían sido nunca invitados, como Egipto, Marruecos y Bolivia, y otros que ya han estado representados, como Sudáfrica, Portugal, Japón, Israel, Cuba, Colombia, Paraguay, entre otros, contará también con escritores de la ciudad de Buenos Aires y de provincias argentinas.
Dentro del panorama local, el Festival recibe tanto a voces de poetas consagrados, como Pablo Anadón, de Córdoba. Víctor Redondo, director de la revista Ultimo Reino , Jorge Aulicino, quien formara parte del comité editorial de Diario de Poesía durante muchísimos años, Horacio Zabaljáuregui, a poetas más jóvenes, como Ana Lema o Tom Maver. El espectro estético es también muy amplio: desde el lirismo acendrado de Anadón, pasando por lo que se llamó el neo-romanticismo de Redondo, al objetivismo de Aulicino, y el derrotero personalísimo de Zabaljáuregui que en su último libro une a una dicción casi objetivista una vena lírica de nuevo cuño. Es también en una modulación de un nuevo lirismo, recatado, minimal, que se define la poética de Maver.
El modo de desarrollo de las actividades es también variado: desde talleres, intervenciones en plazas públicas, lecturas en bares por toda la ciudad, a los recitales, debates y homenajes dentro del predio ferial, y la interesante idea de poder recibir un poema en las máquinas expendedoras del subte.
¿Qué se espera de esa semana de poesía en la ciudad? Por supuesto, que se realice un intercambio entre las diferentes voces y las distintas estéticas de los poetas invitados, también dar un panorama lo más amplio posible del estado de la poesía en nuestro país y en los países representados, para poder pensar y preguntarse una vez más qué lugar ocupa el poeta en la sociedad contemporánea, si es que alguno ocupa, qué tiene para decir.
Pero sobre todo este Festival está alentado por el deseo de volver a poner en primer plano un género literario que ha ido ocupando un lugar cada vez más marginal en nuestra cultura.
Prácticamente desaparecido de los medios masivos de comunicación (en los años 20 y hasta los 50 incluso las revistas para el hogar traían poemas entre sus publicaciones; hoy casi no se los halla ni en los suplementos culturales) tanto como de la currícula básica de la enseñanza primaria y media, la poesía se ha vuelto cada vez más un discurso entre especialistas o fanáticos, si obviamos la vertiente popular que desde los 60 aproximadamente hace que la cultura poética de los jóvenes esté constituida por las letras del rock.
México y la poesía
Muy diferente es lo que ocurre por ejemplo en México, que este año es uno de los países destacados por la Feria y que va a contar con numerosos invitados. En la cultura mexicana la poesía ocupa un lugar central como género literario especial. Cuando un poeta ofrece una lectura de sus poemas en un ciclo del Distrito Federal, o se presenta a una entrevista pública, los salones se llenan, jóvenes estudiantes se sientan en las escaleras, la lectura o entrevista se retransmite en pantallas gigantes. En un silencio expectante y respetuoso gran cantidad de mexicanos detiene el movimiento de su vida cotidiana para escuchar las palabras de un poeta.
Otra de las cosas notables es la pujanza de la industria editorial mexicana. Si se repasa la lista de títulos publicados de los invitados, llama la atención la cantidad de libros que cada uno consigna.
Es sabido que la vocación múltiple, amplia, de la cultura mexicana está también alentada de cerca por un amplio programa sostenido por el Estado que promueve y solventa la producción cultural, en sus distintos estamentos, desde los autores consagrados a los emergentes. Si bien esta armazón estatal de política cultural ha sido puesta en duda y hasta denunciada como un sistema de promoción excluyente que distribuiría sus favores entre sólo un grupo de privilegiados o grupos de amistades, no deja de ser cierto que la profusión permite una amplitud interesante.
Los nombres y las estéticas de los visitantes dan cuenta de ella. Podría pensarse que una tradición como la mexicana (que se remonta a los poemas de Juana Inés de la Cruz, en el siglo XVII) podría constituir una carga pesada, un hilo de retórica que no puede quebrarse, una complicidad con lo ya dicho, lo ya leído. Sin embargo, a poco de recorrer los poemas de estos mexicanos, desde los mayores hasta los más jóvenes, es posible ver que el recorrido es un camino de opciones diversas en que se afina una dicción. Podríamos partir de un inicio barroco, ornamental y conceptual, pasar por vertientes neorrománticas, recalar en un neobarroco untuoso, perfilar la gran dicción de tema nacional, para recalar, con agradable sorpresa, en la poesía que empieza a tomar nota de lo leve, que en los poemas breves da cuenta de una vida que se asienta o, mejor, transcurre en los mínimos detalles del día, lejos de la grandilocuencia pero cerca de lo humano.
En la poética de Carmen Boullosa el poema se arma sobre sí mismo, como un ovillo que se hila y se deshila, entra y rompe el sentido común, la habitualidad de la sintaxis. Las frases se yuxtaponen, se expanden, se sobreimprimen, indeterminando los sentidos y actuando como impulsores de sensaciones y fragmentos semánticos en colisión productiva y deshaciendo la pretendida unicidad del sujeto lírico.
Podemos encontrar poemas más conceptuales en Eduardo Lizalde o Eduardo Milán, con una atención a los juegos de palabras, paronomasias, ecos entre palabras; poemas con un trabajo especial sobre la imagen y las metáforas, como en Luigi Amara, Mario Bojórquez, María Baranda, mientras que Myriam Moscona se arriesga con unos poemas de versos mínimos, que se ubican sobre el papel como cuidados retazos de líneas que ondulan y buscan su decir tanto en las palabras como en los intersticios y en los dibujos aleatorios de su combinación, y en Ana Franco Ortuño, un insecto teje una tela y una reflexión sobre el día, y se puede llegar, en el poema, a la afirmación “somos mínimos”, y Carla Faesler puede contar otra vez y a la vez como si fuera la primera, la historia de los sacrificios de los cautivos, pero muy lejos de la voz épica, con una tensión narrativa que desarma lo convencional del lirismo para acercarlo a una descripción desdramatizada, límpida, de frases breves y versos cortos, de un suceso que se hace a la vez próximo y lejano.
Mención aparte merece Fabio Morábito, quien ha desarrollado una voz completamente particular en la que, con un estilo aparentemente sencillo y despojado que deja traslucir un discretísimo sentimiento, escribe una poesía accesible a una gran cantidad de lectores.
Queda claro entonces que la propuesta del Festival es acercar la poesía a un público ampliado, y ojalá haya realmente un público nuevo que se acerque a escuchar, porque la poesía ha cambiado mucho en las últimas décadas, y ya no se dirige solamente a especialistas o conocedores, sino que, al tramar en versos la experiencia de vivir en este mundo, tienen siempre algo para decir a quien se anime a darle un lugar con corazón y mente abiertas y dejar que eso, el poema, advenga.
26 aprile 2013 (Caserta, Italia)   


Arte, parole & scienza 


Riflessioni di Elia Calabrò liberamente tratte da:
Ana Lema 

Giuseppe Rossi
La relatività generale
La teoria delle stringhe
Leonado da Vinci
Dario Giugliano
Andrea Sparaco   

Lo scorrere stesso della vita ci invita a guardare dentro il rapporto tra essere e divenire, materia ed energia.
L’essenza del silenzio: comunicare o fare solo rumore.
Essere fermo, quale materia, e movimento, quale energia.
L’essenza del buio: Cosa comunica la luce quando si mette in movimento.
Come si trasforma l’essere in presenza del tempo.
Il rapporto tra essere materia ed essere energia.
L’amore quale energia della vita.


Con E=mc2 Einstein ci spiega il divenire tra materia ed energia;
Studiando la luce si spiega il rapporto tra materia ed energia.
Sancisce il rapporto fra le dimensioni dello spazio ed il tempo.
Il tempo che curva lo spazio e mantiene unite le materie senza che implodano tra loro.
Oggi sappiamo che il nostro universo è una bolla che, al big bang, si è miracolosamente rallentata, formando la materia, per poi riprendere l’espansione.
Intorno invece l’universo altro continua ad espandersi ad una velocità maggiore che non consente contatti stabili e la comunicazione tra le energie.


Si forma uno scenario di monti e di valli!
Nelle altre valli altri mondi silenti, mentre fuori il tempo si espande veloce  rendendo difficile il contatto con l’altro.
Di quante dimensioni è fatta la nostra anima?
Mentre la nostra vita scorre comunque, la scienza per progredire ha bisogno di teoria.
Dal greco theorein, guardare, contemplare, essere spettatore, avere visione.
L’arte si fa scienza in quanto è visione che, “senza modificare il senso e le logiche delle consuetudini, rende chiaro e leggibile la complessità che ci circonda”.

                                       

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