23 marzo 2016

Madrid (en el día de tu muerte)

Desde Sol hasta La Puerta de Alcalá
a salvo de mi cuerpo permanezco, en un resguardo de mi
mente, vago.

Me detengo por unas cervezas,
cruzo la avenida y llego a El Retiro.
Elijo, el que a mi criterio, es el mejor banco,
lejos de la feria,
cerca del lago.

El agua no huele a río,
sino a sed.
Reparo en las filas de estatuas
junto a los caminos
se asemejan a los jardines de la Plaza Moreno pero,
faltan palomas y la catedral
y, sé que
no estoy en La Plata.

Casi nunca me disgustan los lugares en que encallo
sencillamente, hoy
me incomodo yo.

Los patos me resultan tontos,
de todos modos, reparo en ellos
su bulla los hace ineludibles
dentro del paisaje.
Y entonces,
parloteo de ideas.

Pero, “¿las ideas pueden parlotear?”
estoy segura de que si no lo hacen
es porque galopan.
El parloteo, supongo, es un tanto más lento.

Los alaridos de unos críos,
espantan a los patos y
abro mi última lata de cerveza,
y me acerco al borde del lago.

Una cara se refleja y
lo recuerdo expuesto,
desplegado entre mis sábanas,
merodeando en la cocina, riendo.

O cuando en puntas de pie,
acariciaba su cuello,
bajo el agua cálida de la ducha,
mis dedos perdiéndose entre sus rizados cabellos rojos,
deslizándose sobre sus ufanas costillas.

Una piedra sorpresiva irrita el agua
que vengativa me salpica.
No dormía
pero despierto.

Las gotas todavía adheridas, cosquillean mi cara
y quedo frente a mí
sangrando,
vagando y sangrando
pero no estoy herida.

2 comentarios:

  1. PASÉ ANITA, LEÍ BASTANTE, ME GUSTÓ MUCHO... aBZ ENORME gUS.

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